miércoles, 14 de diciembre de 2016

La entraña del fuego







Con ingravidez y ligereza deslizarás la mano
en la entraña del fuego siempre ardiente,
bien profundo;
y sacudido por violentas danzas,
de lumbre inquieta y sólido leño sirviendo de cimiento
verás tus semblantes agrietarse y alejarse a los tapujos.
No retirarás la mano.

Quebrantado en tu ánimo te sentirás licuar
y no sabrás si será frío polar o calor irreverente lo que en la tierra te derrame.
Escucha las hogueras crepitar;
los viejos rescoldos que se encienden…
Ya tienes llagas en las manos.

En esa otra entraña de la tierra
el atanor del Misterio continua su tarea de silencio.
Los hornos de la vida calientan la piedra oscura.
En el seno de la tierra la roca enrojece de luz.
A su tacto ardiente no retirarás la mano.

Cuando del viejo rescoldo apagado chorree luz
la entraña del fuego mostrará su rostro

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